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El nuevo Petroleo del Mundo

¿Tu Información es poder?

Todos en algún momento de nuestras vidas hemos ingresado a una página web en donde se requiere la creación de una cuenta de usuario y te solicitan algunos datos personales o descargaste una aplicación, te preguntaron si autorizabas el uso de los datos de tu teléfono, tableta, computador o iPad y aceptaste. Sabes realmente qué estas aceptando? El uso de los datos contenidos en tu equipo están protegidos? Que significa esa pregunta?

¿Quieres que la aplicación realice la siguiente acción: Acceder a las imágenes, contenido multimedia y archivos del dispositivo? Al aceptar, le permites a la aplicación el uso, administración, procesamiento y manejo de tus datos personales como cliente o usuario; lo que se convierte en una “base de datos” de la aplicación.

Entonces las bases de datos llamadas hoy “nuevo petróleo” en el mundo es un conjunto de datos pertenecientes a un mismo contexto y almacenados sistemáticamente para su posterior uso, porque analizándolos de forma adecuada permiten dar un mejor servicio.
Con el avance de la tecnología, muchos han optado por utilizar las bases de datos como herramientas de trabajo, basándose en el principio de que la información es poder; obviamente también utilizan este nuevo petróleo para favorecer actividades delictivas y de esta forma partimos para hablar del derecho a la intimidad personal, derecho fundamental en la constitución política del Perú y en muchos otros países.

Como toda herramienta, pueden ser usadas de forma productiva sin vulnerar la intimidad y privacidad.

Constitución Política del Perú: Art. 2°.- Toda persona tiene derecho: 
(…) 7. Al honor y a la buena reputación, a la intimidad personal y familiar así como a la voz y a la imagen propias.

El artículo de nuestra constitución es claro y funcional, todo ciudadano peruano tiene derecho a que se respete su intimidad personal, en ello nos establecemos al decir que tenemos también como derecho a saber con qué fines se utilizan nuestros datos personales como: nombres completos, numero de documento de identidad, fecha de nacimiento o incluso el número de nuestras tarjetas de crédito o débito.

Con ello concluimos que también es nuestro deber proteger nuestra intimidad, al conocer las políticas de privacidad de las empresas.